De Asunción al mundo: Cielo Mutti, seleccionada por la ITTF para un programa de entrenamiento de élite.

La entrenadora del club Spin y exseleccionada nacional fue elegida por la Federación Internacional de Tenis de Mesa para participar en el prestigioso y exclusivo programa “Mi género, mi fuerza”. En esta entrevista nos cuenta detalles del proyecto y repasa algunos hitos de su trayectoria.


Sos de las pocas latinoamericanas y la única paraguaya seleccionada para la edición 2025 de un importante proyecto formativo de la ITTF. ¿En qué consiste?

Es una iniciativa de la Federación Internacional de Tenis de Mesa que busca romper barreras de género en nuestro deporte. El objetivo principal sería formar, acompañar y dar oportunidades a las mujeres entrenadoras de todo el mundo para que puedan crecer, para que nosotras podamos crecer como líderes, mentoras y referentes en el tenis de mesa en nuestros países.

Ya se ve que es una excelente oportunidad.

Sí. La verdad que es un proyecto muy importante y tiene tres partes. La primera empezó en junio con sesiones teóricas semanales con los mejores entrenadores del mundo. Luego, será el campamento presencial del 26 de agosto al 2 de septiembre en Guatemala, y finalmente la parte práctica que va a consistir en organizar un campamento de tenis de mesa para niñas aquí en Paraguay.

O sea: estás recibiendo clases de los mejores entrenadores del mundo.

Sí, los mejores entrenadores del mundo fueron nuestros mentores durante la parte teórica de este programa. Y ellos nos explicaron las técnicas, las tácticas y las actualizaciones del tenis de mesa moderno.

Como una inmersión en las últimas tendencias…

Así es. Tuvimos mentores de lujo, como Eva Jeler, Romana Romanov, José Uhr, que es el entrenador de Darko Jorgić, un excelente jugador a nivel de clase mundial. Y también Massimo Constantini, que estuvo acá en su momento dirigiendo el campamento Hopes el año pasado.

¿Eso fue on line?

Todo online, y todo en inglés. De hecho, saber inglés era un requisito para ser seleccionada.

Cielo Mutti durante los Juegos Asu 2025. 21 de agosto 2025. Foto FPTM

¿Y los otros requisitos?

Que hayas estado en el alto rendimiento y que seas entrenadora. Entonces yo aplicaba para este programa, porque durante casi catorce años jugué por la selección paraguaya, y ahora soy entrenadora principal del club Spin. La verdad que son pocas las mujeres de Latinoamérica que fueron aceptadas.

¿Cómo se llama el programa?

Mi género, mi fuerza.

¿Y cuántas participan?

Entre quince y dieciocho, más o menos.

¿Y qué sentís al formar parte de este selectísimo grupo internacional?

La verdad que un honor inmenso. Ser seleccionada este año entre tantas candidatas a nivel mundial significa que la ITTF confió en mi trabajo, en mi trayectoria, y en el potencial que tengo para seguir creciendo como entrenadora y como líder.

Y una vez que lo termines, ¿en qué posición te coloca?

Me posiciona a nivel internacional como entrenadora. Si mi desempeño califica, tendré puertas abiertas a otros programas, campamentos de entrenamiento, a los cuales ellos seguramente me van a invitar y de los cuales yo también podría hacerme cargo.

¿Y la financiación del programa?

Corre a cuenta de la ITTF. Estoy realmente muy agradecida. Y mi idea, obviamente, es que esto no termine acá, porque después voy a organizar el campamento de entrenamiento para niñas y mujeres.

Transmitir lo aprendido…

El objetivo es aportar conocimiento para facilitar que las chicas crezcan en el tenis de mesa a nivel internacional.

LOS INICIOS, EN FAMILIA

Bien. Eso en cuanto a los detalles del programa. Ahora quisiera que nos cuentes algo sobre tus inicios en el deporte. ¿Es verdad que comenzaste jugando en una cancha de color rosado?

Cielo integró la selección paraguaya de tenis de mesa durante catorce años.

(Risas) Sí, es así. Esa fue mi primera mesa, la primera mesa que me regaló mi tío. Y comenzamos a jugar en el patio de mi casa, con mi papá y con mi hermana. Nos gustaba demasiado a todos.

Seguro que con paletas nada profesionales.

Claro, era todo así, muy improvisado, muy casero. Y bueno, esos son mis mejores recuerdos de mi acercamiento al tenis de mesa. Y como a todos nos gustaba demasiado y era algo de familia, entonces decidimos buscar un club o un lugar donde podamos practicar, donde se pueda aprender como deporte.

¿Cuántos años tenías?

Siete. Y puedo decir que me gustó desde el primer momento hasta convertirse en una pasión total, diría que casi incontrolable. Ya nunca pude alejarme del tenis de mesa.

¿Y cuándo sentiste que empezaste a formar parte de la historia del tenis de mesa de Paraguay? ¿En qué momento?

Qué difícil tu pregunta, pero yo diría que fue en un sudamericano que se organizó acá en Asunción. Era la primera vez que se habilitaba la categoría sub-10 y justo nos alcanzaba la edad a mí y a una compañera, Leyla Gómez.

Y en ese sudamericano arrasaron…

No había ninguna expectativa en nosotras porque no teníamos antecedentes de que hayamos ganado algo a nivel internacional. Pero ganamos en equipo todo lo que había y tuvimos medalla de bronce en dobles mixtos. Y en individual también pude llegar hasta cuartos de final más o menos.

Habrá sido como sentir la vorágine del deporte, la adrenalina de campeonas.

¡Tal cual! Un sentimiento muy intenso y como un descubrimiento: “esto es el tenis de mesa internacional, así se siente”. Desde ahí comenzó toda la historia.

Jugadora, entrenadora y nutricionista. Foto FPTM

Una gran historia, sin dudas. Y si la paleta con la que jugabas tuviera recuerdos y pudiera hablar, ¿qué te diría ahora?

Creo que se va a quedar, no sé, como se dice, con la boca abierta (Risas). Al final, después de todo lo que pasó, los viajes, los torneos, los trofeos, las risas, los llantos, la frustración a veces de no poder ganar, y la perseverancia de seguir, después de todo eso, creo que mi paleta se quedaría muda y sorprendida, como con la boca abierta. (Más risas)

Ahora te hago una pregunta un poco estándar, pero también creo que está buena. ¿Qué te enseñaron las derrotas que no te pudieron enseñar las victorias?

Cuando ganás, creés que está todo bien, creés que no tenés que mejorar nada, pero en las derrotas siempre se aprende más que en las victorias. Porque ahí te das cuenta en qué fallaste, en qué tenés que mejorar, notás todos los puntos débiles.

Las derrotas como aprendizaje.

Sí. Te dan el aprendizaje de nunca decaer, de siempre seguir entrenando, siempre luchar por lo que vos querés. Y sobre todo cultivar una mentalidad fuerte que es la clave para llegar lejos.

Porque las derrotas muchas veces son motivo para abandonar del deporte.

Asimismo. Y ahí es cuando más tenés que seguir. Es difícil, porque en el momento de la derrota no querés saber nada. Pero después hay que ponerse a pensar en tus objetivos y seguir para adelante.

Cielo Mutti, y el desafío de impulsar el tenis de mesa femenino. Foto FPTM

Te llevo ahora a otro escenario: 2021, Portugal, tus siete meses en el Centro de Alto Entrenamiento Mirandela. ¿Qué te aportó esa experiencia?

El roce con jugadores de todo el mundo. Además, era la primera vez que atletas de Paraguay participamos de un entrenamiento de alto rendimiento a nivel internacional. Fue muy emocionante y enriquecedor. Había jugadores de Rusia, Hungría, Portugal obviamente, Eslovaquia, Serbia, España, algunos de Latinoamérica. Varios países.

Te abrió horizontes…

En una experiencia así, con tantos jugadores, podés enriquecer más tus juegos con diferentes estilos y adquirir una visión más amplia en todo lo referido a las técnicas. Además, imaginate: teníamos una entrenadora china que estuvo en la selección de su país cuando era joven, y después creo que se nacionalizó como portuguesa.

Desarrollaste tanto nivel que clasificaste para el Mundial de Houston de 2021.

Sí, aunque la clasificación al Mundial la obtuve, en realidad, por mi participación en un circuito mundial que fue acá en Asunción, el año anterior, en 2019.

Ok. Dijiste que tu experiencia en Mirandela te aportó roce con jugadores internacionales. ¿Y qué más?

Creo que me dio disciplina y perseverancia. Eran tres horas de entrenamiento a la mañana y tres a la tarde, de lunes a sábado. Agotador realmente. Y también tuvimos ocasión de competir en un torneo en la ciudad de Gondomar, Portugal, cerca de Oporto, donde llegué hasta cuartos de final en mi categoría. Un buen recuerdo para mí.

Para cerrar, te quería preguntar cómo entra la nutrición en todo este esquema. ¿Cómo se despertó tu inquietud por estudiar nutrición y cómo se vincula la nutrición con el deporte?

La nutrición, el alimento, es el combustible del cuerpo. Si es que vos le ponés el peor combustible a tu auto, no va a funcionar bien. Lo ideal es que nosotros le carguemos el mejor combustible al cuerpo para que, de esa forma, pueda desarrollar todo su potencial. Entonces, en ese sentido, a mí me encantó la nutrición porque te puede ayudar a desarrollar el máximo potencial de tu cuerpo y así rendir al máximo en tu deporte.

Ahora estás haciendo un máster en nutrición…

Sí, un máster en nutrición clínica.

Sos licenciada en nutrición y más tarde hiciste otra especialidad.

Tengo un diplomado en nutrición deportiva.

¿Y cómo te ves a mediano y largo plazo? ¿Como jugadora, como entrenadora o como nutricionista?

Esa es una pregunta un poco difícil de responder, porque son mis tres pasiones. La primera pasión fue como jugadora. Después, lo de ser jugadora despertó en mí una pasión que no sabía que tenía, que es la faceta de entrenadora.

Perdón que te interrumpo. ¿Qué es más difícil: tener paciencia en un partido largo que requiere mucha concentración, o tener paciencia para entrenar a niños?

Es más difícil lo primero… Aunque pensando mejor, creo son cosas diferentes.

«Me siento muy honrada y muy agradecida». 21 de agosto 2025. Foto FPTM

Muy bien. Entonces, me decías: ¿jugadora, entrenadora o nutricionista?

Por el momento, las tres, aunque ahora me estoy dedicando más a la faceta de entrenadora y nutricionista.

O sea que no descartás competir en algún momento.

No, para nada. Lo lindo del tenis de mesa es que te permite competir a cualquier edad. Por ejemplo, ahora me acuerdo de una jugadora que participó en Estados Unidos en un mundial máster. ¿Sabés cuántos años tenía?

Contame…

Tenía noventa y nueve años. O sea, la edad límite no existe.

Impresionante.

Y también está el caso de Tania Zeng, de Chile, que el año pasado, con 58 años, estuvo en los Juegos Olímpicos de París y hasta consiguió medallas sudamericanas mayores. Le llegó a ganar partidos a chicas de alto rendimiento de 20 y 21 años.

Por último Cielo, ¿algún mensaje final?

Principalmente, quería agradecerle a la Federación Paraguaya de Tenis de Mesa por el apoyo que me dieron y me siguen dando. También al experto entrenador internacional Carlos Esnard, y a la creadora del programa, que es Katarzyna Kubas, y Omar Refat. Y a los mentores y expertos internacionales que estuvieron acompañándonos en todo el proceso de la parte teórica.

Gracias Cielo y mucha suerte en todo lo que viene.

Gracias a todos y les invito a practicar tenis de mesa: es un deporte demasiado lindo y vale la pena.

Luis Apesteguía – Prensa

© FPTM

Asunción, 28 de agosto de 2025